Y tú, ¿has vivido alguna situación incómoda en el gimnasio?

In Noticias by Claudia Do CampoLeave a Comment

No te avergüences que todos hemos vivido una situación incómoda en el gimnasio

Las situaciones incomodas pueden provocar grandes momentos de vergüenza en el momento, luego, las recordamos y nos reímos de nosotros mismos.  El gimnasio es uno de los lugares donde las personas con sentido del ridículo, peor lo pueden llegar a pasar.

A la hora de hacer deporte en el gimnasio podemos encontrarnos todo tipo de personas; personas sudadas, con pintas excesivas, posturas fuera de lugar, olores asfixiantes… Por norma general, al acudir al gimnasio tan solo nos centramos en nuestra rutina deportiva e incluso nos evadimos del resto de deportistas que nos rodean, pero lo cierto es que una situación incómoda es inevitable controlarla. Aparecen solas y seguro que tú también has sido protagonista de una de estas situaciones incontrolables.

La primera vez que tu pie pasa la puerta del gym

Primera vez que entras por la puerta del gym. En tu vestimenta no falta detalle, pero en tu experiencia hay muchas lagunas que todavía desconoces en el mundo de los gimnasios. Entras por la puerta y aparecen muchas sensaciones por tu cabeza como por cuál de las 500 máquinas debes empezar. Además del shock generado por la mezcla de olores que hay dentro de las instalaciones.

Ir acompañado de alguien experimentado en el mundo del gimnasio te ayudará a quitarte la vergüenza y conocer las maquinas que encajan con la rutina deportiva que quieres seguir.

¿Cómo se utilizan las maquinas?

Nadie aprende sabiendo en esta vida y menos el mundo tan amplio de las maquinas del gimnasio. En ocasiones, la vergüenza puede con nosotros y, a pesar de llevar años en el gimnasio, podemos no conocer la utilidad de alguna de las maquinas.  El único conocimiento que tenemos viene de estar observando al compañero. Llega nuestro turno e intentamos imitar al compañero anterior, pero al no saber la técnica correcta, hacemos lo que creemos que es correcto sin ver el ridículo que estamos haciendo delante de todos.

No tengas pudor, acércate a los monitores del gimnasio o al compañero que está utilizando la máquina. Pregunta, pregunta todo lo que no sepas sin miedo. No comentas el error de hacerlo como “crees que debe ser” ya que no solo harás el ridículo, sino que el ejercicio no será de utilidad y podrías hacerte daño.

Excederte de tus limites

Cada cuerpo es un mundo y cada uno tenemos limites diferentes que poco a poco irás conociendo el tuyo. No montes el numerito en el gimnasio y no te excedas de tus límites. Es importante que los ejercicios que forman tu rutina deportiva sean accesibles a tu cuerpo, al mismo tiempo, que las repeticiones.

¿Excesivas marcas de sudor?

Sudar es normal y más si estamos realizando ejercicio, pero hay que tener cuidado. El gimnasio es una comunidad y hay que respetar a los compañeros.  El sudor viene ligado con el olor, por ello, intenta llevar siempre contigo una toalla para limpiar las maquinas que mojes y secarte cuando sea necesario, de no hacerlo, serás el más conocido y señalado de tu gimnasio.

No llevas el outfit correcto

Estas entrenando tranquilamente y, de repente, notas que todas las miradas del gimnasio se centran en un único punto: en ti. Más que en ti y tus movimientos, tienen la mirada clavada en tu outfit. Quizás no lleves la ropa adecuada para ir a entrar o lleves algo excesivamente transparente. Antes de salir de casa comprueba que los pantalones que vistes no son excesivamente cortos o que no llevas una camiseta de colores muy llamativos que te hagan destacar sobre los demás.

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