Noticias MMA: Artes Marciales en niños: 9 claves para un enfoque educativo

In Noticias, Noticias MMA by Jorge Díez Largacha1 Comment

Cuando hablamos de artes marciales no hablamos sólo de deporte sino también de una forma de entender la vida, de educación, de estudio, de vivencias, experiencias y relaciones. Siempre se ha dicho que las artes marciales pueden jugar un papel muy importante en la educación de los niños. Pero la palabra “educación” es un término muy amplio, e incluye muchos ámbitos. Es cierto que las artes marciales se prestan especialmente a esta contribución, pero probablemente es necesario un enfoque adecuado.

Por eso creemos que para que las artes marciales sean un elemento educativo es necesario que se den una serie de cuestiones. En este caso, consideramos que deben ser 9 claves para un desarrollo educativo.

1-Desarrollo Integral: Casi podríamos decir que esto engloba todo lo demás. En un enfoque educativo, las artes marciales deberían contribuir al niño a desarrollar todas sus facetas: la física, social, psicológica, etc… El objetivo de la práctica debe ser ayudar al niño a ser una persona plenamente desarrollada, sana y equilibrada en todos los sentidos. Esto es muy repetido en el ámbito marcial.

2-Lo importante es el aprendizaje no el resultado: Cuando se trabaja un gesto técnico, el objetivo puede ser única y exclusivamente la realización de ese gesto. Pero en realidad, a través de un movimiento concreto, los niños adquieren patrones que le servirán de base para otras acciones. Debemos por tanto ofrecerle un abanico de movimientos los más amplio posible para enriquecerle al máximo. La técnica en realidad debe ser el medio por el cual el alumno aprende a moverse, a utilizar su cuerpo. Si le enseñamos a realizar bien un patada, realizará bien esa patada, pero si le enseñamos a moverse bien, a medio plazo podrá ejecutar correctamente cualquier técnica

3-Marcarse objetivos: Hay que marcarse unos objetivos concretos. Estos objetivos pueden ser más o menos comunes a todos los alumnos. Debemos ser ambiciosos, pero siempre teniendo en cuenta las capacidades de cada uno de nuestros alumnos. Habrá algunos que puedan realizar patadas altísimas y otros a los que les cueste más. A los primeros podemos pedirles que pateen bien arriba. A los segundos habrá que exigirles que trabajen para ir subiendo, pero planteándoles a corto plazo una altura a la que puedan llegar.

4-Competir: Con los niños y jóvenes puede ser un elemento motivador, que representará para ellos una meta a corto plazo. También se dan en un campeonato situaciones que pueden hacerles reflexionar, enfrentarse a ciertos sentimientos y, en definitiva, constituir experiencias enriquecedoras. Pero esto será una parte del aprendizaje. Si la competición se convierte en el objetivo principal de la práctica, podríamos estar potenciando a los más hábiles y denostando permanentemente a los que lo son menos, y esto no suena muy educativo. Desde un enfoque educativo debemos centrarnos más en el proceso de aprendizaje y adaptar los objetivos a las posibilidades reales del alumno.

5- Permitir la autonomía y la creatividad: En las artes marciales hay cierta tendencia a controlar al máximo la ejecución del alumno. Se le indica en todo momento cómo debe ejecutar cada detalle de una técnica exactamente. En muchos casos se repite ésta una y otra vez, encorsetando las posibilidades de movimiento. Éste método es sin duda eficaz en cuanto a la ejecución de un gesto concreto, pero ya hemos dicho que el objetivo no es la propia técnica sino que salga la parte creativa que todo niño lleva dentro. Debemos combinar este tipo de ejercicios con otros que permitan la autonomía del alumno, de manera que él mismo tome decisiones y desarrolle la capacidad de realizar tareas por sí mismo.

6- Nada de gestos vacíos: todo tiene un por qué: En las artes en las que se trabaja al aire, corremos el riesgo de que las formas o las técnicas se conviertan en simples movimientos vacíos o coreografías que hay que repetir.

Contextualizar lo que se hace en clase y hablarles a los niños, por ejemplo, del país y la cultura de origen o de la historia del arte es un primer paso para darles sentido. Es interesante además que los movimientos realizados al aire tengan un significado, que el alumno entienda lo que está haciendo cuando ejecuta un bloqueo o cualquier otro gesto, siempre teniendo en cuenta sus capacidades. Incluso podemos dejar que ellos mismos descubran posibles aplicaciones y usos. Esto fomentará su curiosidad por saber y les facilitará realizar la técnica correctamente, pero además permitirá que en su cabeza se vayan asociando conceptos. En definitiva irán “aprendiendo a aprender”. Y esta capacidad para asociar y comprender les será muy útiles en el tatami… y fuera de él.

7-Buen ambiente de trabajo. Para que un niño se desarrolle adecuadamente también necesita un ambiente favorable. El clima de clase es fundamental para que los niños se sientan cómodos, se relacionen unos con otros, se sientan motivados, aprendan a comportarse en distintas circunstancias…

El maestro de artes marciales debe emplear el sentido del humor, fomentar que los alumnos se ayuden sus alumnos, motivarles para que disfruten con la práctica, permitirles expresarse… El trabajo colaborativo por parejas o en grupos contribuye a crear un buen clima de clase. Quizás puede ser la más complicada, pero será la más gratificante.

8- Los saludos: representan respeto, cortesía, agradecimiento. La etiqueta en las artes marciales debe tener un fondo y representar unos valores. Pero muchas veces simplemente repetimos una y otra vez los mismos gestos porque es lo habitual. Debemos dar significado a cada uno de estos gestos, y que el niño sea consciente de que cada vez que saluda está mostrando sus respetos al maestro, o dando las gracias a un compañero, o pidiendo por favor que le ayuden.

9- El juego, nuestro gran aliado. El ser humano aprende a través del juego (los animales también). Señalábamos al principio que el concepto de “desarrollo integral” podría englobar todos los demás puntos de este artículo. Pues bien, el juego puede ser la mejor herramienta para lograr ese desarrollo. Jugando se mejora la psicomotricidad y las cualidades físicas, se fomenta la socialización, se consigue que el alumno se motive y disfrute de las clases, se puede aprender…

Pero ¡ojo, tampoco se trata de jugar por jugar! Los juegos tienen su lugar y deben estar al servicio de objetivos concretos.

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