¡Abandonó las MMA para predicar el Evangelio!

In Noticias by Víctor M. LópezLeave a Comment

Justin Wren, ex-luchador de UFC y Bellator, abandonó las MMA para seguir el camino de la oración
Justin Wren

Que un luchador de MMA decida dejar la competición no es algo que nos pueda extrañar a priori, sobre todo cuando el susodicho alcanza su madurez y el físico empieza a pasar factura. Sin embargo no es el caso de este luchador de 120 Kg, quien apenas cuenta con 30 años recién cumplidos y sus combates se cuentan con 13 victorias y tan solo 2 derrotas. Además, su último combate fue hace tan solo unos meses. El pasado 3 de marzo tuvo lugar Bellator 174 donde el luchador finalizó a su contrincante, Roman Pizzolato, con un triángulo de brazo en el primer round.

Lo que tampoco habíamos visto hasta ahora, era que alguien dejara su carrera en la alta competición para predicar el Evangelio en África como misionero. Ayudar a los más necesitados ha sido su prioridad durante el parón que hizo de cinco años como misionero y así tratar de dejar atrás los demonios internos que le perseguían. Esta historia tiene nombre y apellidos: Justin Wren.

¿Quién es Justin Wren?

Su nombre completo Justin Christopher Wren. El luchador tuvo una exitosa y premiada carrera en la lucha libre, justo antes de aventurarse en las MMA.

Se trata de un peso pesado que ha competido en dos de las grandes compañías norteamericanas (UFC y Bellator) pero, sin duda, se trata de un luchador que ha tenido numeroso altibajos en su carrera debido a sus adicciones y las numerosas lesiones que le han acompañado.

De hecho, el luchador estadounidense sufrió en sus propias carnes el deficiente sistema sanitario de su país. En sus inicios, Justin Wren, empezó a competir en lucha libre desde muy joven. En una de sus peleas quedó gravemente lesionado al romperse los ligamentos del brazo. Así lo recuerda en Christianity Today: “Yo tenía un terrible dolor desde el cuello hasta la mano. Me rompí el codo y se me desplazó. Me había desgarrado el ligamento colateral cubital pero no hubo daños en los nervios. Lo angustiante fue que mi compañía de seguros no quiso pagar por la intervención.”

Los calmantes se convirtieron en indispensables y, como ocurre en muchos casos, la dependencia fue el siguiente paso. Una lucha titánica contra el dolor físico, emocional y la depresión que le atormentó en la escuela primaria. 

Tras superar su lesión, el luchador retomó la competición y lo hizo de forma exultante. 

UFCMMA

La popularidad de Wren fue creciendo así como sus ingresos y, por supuesto, sus vicios. Su tiempo quedó dividido en formación, entrenamiento y drogas. Su vida volvió a dar un vuelco cuando fue expulsado de uno de los mejores equipos de lucha del mundo por consumir.

Mi sueño de infancia se convirtió en una pesadilla viviente. Pero cuando todo el mundo me abandonó, mi amigo Jeff continuó ayudándome“, dijo.

Jeff le invitó a formar parte de un retiro de hombres cristianos donde tuvo una experiencia inolvidable que le marcaría por completo. Se propuso cambiar de vida y establecer nuevos objetivos existenciales. Justin Wren, decidió ayudar a los demás y empezó a hacer voluntariado en cárceles y ministerios, compartiendo sus vivencias y experiencias con todo el mundo.

Poco después, y tras una extraña visión con niños y ancianos desnutridos, decidió dar el paso definitivo y convertirse en misionero.

No sabía quiénes eran estas personas, pero sabía que tenía que ayudarlas

Justin asoció esa visión con una tribu pigmea del Congo y se puso en contacto con la Universidad de Shalom, una escuela cristiana congoleña dedicada al servicio de esta tribu.

Justin Wren viajó al Congo para cumplir con la misión:

Yo dormía en una choza de ramas y hojas, comí su comida y sufrí de la misma enfermedad. La malaria casi me mata. Pero me importaba cómo eran las cosas difíciles, me sentí más en casa que en el deporte”, dijo.

Actualmente su compromiso es total y lo ha demostrado al dedicar parte de sus ingresos obtenidos en las MMA para comprar tierras y construir pozos de agua dulce para el pueblo pigmeo en la República Democrática del Congo.

Además, y tras su parón de cinco años, decidió volver a pelear para financiar su organización ‘Fight For The Forgotten’, que tiene como actividad principal seguir ayudando a los pigmeos. 

Esperamos que su aventura le lleve a alcanzar todos sus objetivos personales y consiga dejar atrás la parte más oscura de su pasado. Una gran labor humanitaria ha sido, por ahora, lo que más le ha aportado en la vida junto a su deporte. La lucha sigue siendo su principal ya que, como el mismo admite: “Si yo no peleo, no sé qué hacer en la vidaDesde aquí le deseamos los mayores éxitos y honores a este grandísimo luchador, no solo del octágono, sino de la vida.

Leave a Comment