Karate: Ana Valle, la joven que nació sin brazos y que sueña con ser cinturón negro

In Karate, Noticias, Noticias MMA by Agripina Carretero de la HozLeave a Comment

Ana nació con una enfermedad impronunciable, es cinturón amarillo de karate y un ejemplo a seguir para cualquier deportista
Ana Valle

Ana Valle tiene 15 años, va a 3º de la ESO y enseña orgullosa su cinturón amarillo. Ana entrena como cualquiera de sus compañeros, sus estrangulaciones, luxaciones o proyecciones son como las de sus compañeros.

Nadie la infravalora, ni la trata diferente al resto porque Ana asegura ser como el resto de la clase.

La karateka nació sin brazos, por culpa de una enfermedad que ni ella misma sabe pronunciar. Aún así, sueña con ser cinturón negro y conseguir todo lo que se proponga.

En su silla de ruedas eléctrica, Ana recorre su pequeño pueblo de Cádiz, donde todo el mundo la quiere y donde un buen día, Antonio Pedro Hirch, decidió acoger a la pequeña en su clase de karate.

¿Yo? ¿Karate? ¿Una persona en silla de ruedas y sin brazos?”, pensó. “Creía que no podría hacerlo ni por asomo, jamás de los jamases. Pero…” Y ahí está, tres años después, realizando agarres, luxaciones y proyecciones sobre el tatami, y en su silla de ruedas.

Una más entre sus compañeros

Lo más bonito de esta historia, es que en clase de karate, es una más como cualquiera de sus compañeros.

Sin embargo, no todo fue así, ya que en un principio, sus familiares y sus amigos se extrañaron de la decisión de Ana.

Nadie esperaba que yo pudiera hacer karate, pero cualquier persona es capaz de hacer cualquier cosa si se lo propone.

Antonio Pedro Hirch, el padre de los niños con discapacidad

Antonio Pedro junta en el tatami a muchísimos niños con discapacidades distintas. Síndrome de Down, parálisis cerebral, deformaciones…Se mezclan con los demás niños y nadie busca diferencias. Este maravilloso profe de karate no busca la perfección, sino la deportividad, el compañerismo y la motivación.

Mis alumnos me han enseñado que con ganas todo es posible. Además, el resto de alumnos sin discapacidad también se llevan esa lección. Y eso es lo bonito. La discapacidad no marca el aprendizaje.

Esta clase de karate ha viajado a Indonesia, Inglaterra, Italia, Portugal…y ahora, queda otro viaje muy importante para este gran grupo de karatekas: el camino de Santiago empujando la silla de ruedas de Ana.

Una lección de vida para todos los que se marcan imposibles. La prueba de que las ganas hacer cosas son el motor para conseguirlas.
Karate

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